viernes, 1 de febrero de 2013

Postura correcta de espalda cuestión de belleza y salud


Como casi siempre los mejores consejos son los que se dan partiendo de una experiencia personal.
Abordar un tema como el de la correcta posición de la espalda es de gran importancia, casi me atrevería a decir que estamos hablando del eje del que depende el bienestar de todo el cuerpo.
Yo tenía este problema, como lo tiene una gran parte de la población. Además también como casi siempre no era consciente de ello. Pero un día un profesional me explicó la importancia que la espalda tenía y la repercusión que una mala postura tenia sobre el resto del organismo.
Pero ya no sólo estamos hablando de salud, sino también de la belleza.
En realidad éste debería considerarse un problema de belleza tan importante como el cuidado del cabello o de la piel. Caminar de forma erguida y ligera es un síntoma incuestionable de juventud. Andar, estar de pie o sentarse incorrectamente no sólo afea nuestra figura, sino que provoca un tensión innecesaria sobre la musculatura y las articulaciones que deriva en dolor de espalda y dolor postural.
Además una postura incorrecta puede provocar una oxigenación insuficiente, ya que al arquear la espalda y adelantar los hombros se ejerce presión sobre el diafragma, incluso puede provocar problemas digestivos. Por el contrario una postura correcta nos ayudará a mostrar una figura más esbelta, además de ayudar a un mejor funcionamiento del todo el organismo.
El primer paso que hay que dar para conseguir un postura correcta es aprender a estar de pie correctamente, para ello hay que pararse frente a un espejo. Nos ponemos erguidos e imaginamos que una pequeña cuerda recorre todo nuestro cuerpo desde la cabeza a los pies, y que desde la cabeza estira de nosotros.
Para ello hay que contraer el abdomen y los glúteos, elevar el pectoral y posicionar los hombros hacia atrás, no debe haber tensión. Ahora viene el momento de decir eso de… ¡parezco una escoba, esto es incomodísimo, y ya me duele todo el cuerpo!. Bueno, pues eso lo que significa es que debemos corregir nuestra postura de inmediato.
Hay solución, y es más sencilla de la que se cree.
Esta postura que acabamos de intentar tener, es la que debemos mantener para andar. Hay que mantener la cabeza erguida y con la barbilla alta, (pero con naturalidad), hay que decir que al bajar la cabeza la espalda le sigue en el recorrido, y la mala postura vuelve a aparecer, además como hemos hablado de la belleza bajar la cabeza provoca la relajación de la musculatura facial y todos estos errores posturales dejan huella en el rostro.
Al sentarse hay que procurar mantenerse erguido, por eso es tan importante para aquellas personas que pasan mucho tiempo sentados disponer de la silla más adecuada para proteger al espalda. En este caso hay que comprobar que la mesa y la silla tienen la altura correcta: los pies deben descansar planos sobre el suelo, con los glúteos rectos sobre la silla y la espalda erguida.
Es imposible cambiar nuestros malos hábitos de la noche a la mañana, pero solo existe una forma para hacerlo y es decidirlo, en el momento en que sabemos y queremos cambiar lo conseguimos.
Como he dicho antes hay solución.
Hay que saber también que estamos hablando de posturas incorrectas, no de patologías, pero aún así, siempre se puede corregir en el grado que sea posible con un buen habito y fuerza de voluntad.
Una ayuda fabulosa para empezar el cambio es utilizar un corrector de espalda. Se trata de unos tirantes que se cruzan en la espalda y se fijan en la parte alta del abdomen. Estos tirantes ejercen la fuerza contraria a nuestro postura incorrecta y nos acostumbran a posicionarnos correctamente.
En mi caso particular lo llevé debajo de la ropa desde el otoño hasta bien entrada la primavera. No resulta incomodo, y al mirarnos al espejo tan erguidos comprobamos la gran diferencia en nuestro aspecto físico que ejerce el corrector.
Y por último y no menos importante, os aconsejo que de forma regular hagáis abdominales, unos abdominales bien tonificados son el soporte perfecto para mantener la  columna vertebral fuerte y en la posición correcta. Pero ¡ojo!, en caso de no estar habituado a la práctica deportiva hay que solicitar consejo a un monitor profesional para que os oriente y os supervise.

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